Envuelve a los alimentos que no deja traspasar la grasa, no resulta pesado para el estómago y una botella cunde más que otros aceites

 

El aceite de oliva virgen extra es un ingrediente esencial en la dieta mediterránea, pero existe la creencia popular de que debe tomarse crudo, y que cocinar con este aceite es todo un desperdicio… Sin embargo, esta afrimación no es cierta y existen muchas razones por las que debemos cocinar con aceite de oliva.

Esta variedad tan pura aporta gran cantidad de beneficios para la salud, al contener un alto nivel de ácidos grasos monoinstaurados (ácido oleico) y antioxidantes naturales que resultan imprescindibles para nuestro organismo. Aporta vitamina E y disminuye el colesterol malo, mejorando la circulación sanguínea.

Es por ello que los expertos recomiendan tomar dos cucharadas de aceite de oliva al día o utilizarlo como aliño en nuestras ensaladas -tan utilizadas estos días de verano- o en cualquier otro plato.

El cocinero español Miguel Caño

Esta misma recomendación sirve para cuando se utiliza en la cocina, para freír o cocinar, y aporta una series de ventajas que quizá no conocías:

1.- Es el único aceite que no pierde sus propiedades en altas temperaturas, y aguanta hasta 180 grados, por lo que se conservan perfectamente los nutrientes de los alimentos.

2.- A diferencia de otros aceites que cuecen los alimentos empapándolos o quemándolos, el aceite de oliva fríe los alimentos y los envuelve en una capa crujiente que no deja traspasar la grasa, lo que hace que el aporte calórico sea menor.

3.- Si se fríe correctamente, este aceite no resulta pesado para nuestro estómago y hace una buena y correcta digestión.

4.- A pesar de que es más caro, cunde mucho más que otros aceites, ya que una sola cucharadita crece en la sartén.