Una advertencia para el que reserve mesa en el Eleven Madison Park de Nueva York… no aceptan propinas

 

El postre en el Eleven Madison Park es en realidad un juego… para identificar diferentes sabores de chocolate. Y el regalo, que también lo hay, un tarro de granola casera para llevar y tomar como desayuno al día siguiente. Antes, ocho o diez platos que le han hecho merecedores a este local de Nueva York del primer puesto en la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo que acaba de publicar la revista británica ‘Restaurant’, y en la que el vizcaíno Asador Etxebarri ocupa la sexta posición y la 38 el Azurmendi de Eneko Atxa.

Daniel Humm, el chef del prestigioso restaurante. / AFP

Daniel Humm, el chef del prestigioso restaurante. / AFP

Los diez platos del Eleven Madison Park serán once desde este próximo 11 de abril y hasta el 9 de junio, un homenaje a los menús que han servido en estos últimos años. Los de la escalada. Porque en 2016 estaban terceros en el ranking y éste se han coronado -los premios se han entregado este miércoles en Melbourne-. No todo será obra suya, pero sí buena parte. De Daniel Humm, el propietario y artífice de la hazaña, un chef suizo que empezó en el oficio con 14 años y ganó su primera estrella Michelin a los 24. Su secreto será más grande que el que desvelan en la página web del restaurante: «simpleza, pureza y sabores de temporada».

No dan pistas, sin embargo, sobre el menú, solo sobre el precio, 295 dólares que se quedan en 276 euros al cambio. Aunque también tienen otras opciones más modestas, como el menú de cinco platos por 145 dólares. Una advertencia en ambos casos: «Ni esperamos propinas ni las aceptamos». Si acaso, una crítica buena en Internet (esto no lo dicen).

Encontramos exactamente 1.386 (críticas), de las cuales pasan del millar las que califican la comida de «excelente» -también hay 39 comensales insatisfechos que lo rebajaron como «pésimo»-. Y por ahí, por los comentarios de la gente anónima que tuvo el capricho de ir a comer a uno de los mejores restaurantes del mundo, asoman los detalles del menú: caviar con huevo pochado servido en una cajita redonda de metal, picnic con cerveza artesanal, pescado ahumado dentro de un recipiente de vidrio, patata cocinada en la mesa, tartar de zanahoria…

Dicen los que han ido que los platos vienen acompañados de cierto show y hasta hay un camarero que se pasea con un pato por la sala, así que la comida, que es la misma a mediodía y por la noche, se alarga tres horas. La opinión generalizada es que la inversión de tiempo -y de dinero, porque el crítico del ‘New York Times’ dice que para solo «con paciencia» se pueden encontrar en la carta vinos por menos de 60 dólares-, merece la pena. «Su comida es de la estratosfera», «logra una buena fusión entre lo clásico y lo más actual», «cualquier cosa que hayas probado antes quedara en segundo lugar»… son algunos de los mensajes que han dejado los comensales en Internet. Aunque también hay otros que esperaban más: «todo con muchísima sal», «las mesas tienen mantel, pero ahí se acaba lo ‘señorial’ del sitio»…, que se encuentra en el 11 de Madison Avenue.

Si eso lo decían cuando era el tercero mejor del mundo, es de esperar que el ascenso al primer puesto aumente también la exigencia del comensal. Ese es el otro examen que tiene que pasar el Eleven Madison Park de Nueva York, mantener contenta a la clientela, no solo a los críticos.

Una última advertencia, especialmente para los comensales que no se ajustan al horario europeo… cierran a las diez y media de la noche y de lunes a jueves solo hay cenas, no comidas.