La cuadrilla de Óscar de la Rosa, de Villavendimio, recolecta las uvas a mano en sus majuelos de Toro

 

Óscar de la Rosa González es uno de los 1.350 viticultores de la Denominación de Origen Toro que acaban de vendimiar una cosecha de uvas que ha sufrido una importante reducción este año por la sequía. «El año pasado recogimos un cosechón, pero este la viña está muy mal, está muy flojo», reconoce este viticultor de Villavendimio, que se encuentra a seis kilómetros de Toro y que evoca con su nombre un pasado de uvas y vino, aunque en estos momentos no hay un solo majuelo en este municipio zamorano.

«Todos los viticultores de Villavendimio tenemos las viñas entre Morales de Toro y Toro», explica Óscar, que es el pequeño de cuatro hermanos en una familia de agricultores y ganaderos. De hecho, subraya que viven gracias a las 450 ovejas y a la venta de la leche para queso, porque la viña «da mucho trabajo todo el año y las bodegas no nos pagan bien la uva». Ese es un problema que la DO Toro comparte con otras comarcas vitivinícolas de calidad de Castilla y León, como Cigales, donde las viñas viejas son cada vez menos y donde todos los años llegan camiones para llevarse las uvas a precios de saldo.

«Pagan la tinta joven a 35 o 40 pesetas», añade Óscar de la Rosa. ¿Pesetas? «Sí, seguimos hablando en pesetas para cultivos como la uva», explica. Ya convertido, ronda los 21 o 24 céntimos de euro, una cantidad que no permite cubrir los gastos de producción. En el caso de que la viña sea más vieja, el precio rondará «las 75 o las 80 pesetas», añade. Es decir, habla de 0,45 o 0,48 euros.

 

Más de catorce millones de kilos de uva

Este viticultor de 41 años, que vendimia desde los 14, apunta que no ha cambiado mucho la forma de recolectar las uvas de los viñedos en vaso. Aún así, echa de menos la vendimia en familia, algo impensable ahora a consecuencia de las inspecciones de trabajo. Como es lógico, todos los vendimiadores tienen que estar dados de alta en la Seguridad Social. Recurre a una empresa de servicios para contratar a una cuadrilla, en este caso de trabajadores de origen rumano.

Con las tijeras de vendimiar en la mano y guantes para protegerse de los cortes, los temporeros van seleccionando las uvas que depositan en un cúevano de plástico. Los típicos cestos de mimbre desaparecieron hace tiempo. Han arrancado a las ocho de la mañana, con el amanecer, y pararán a almorzar hacia las once ya a las dos de la tarde comerán. El remolque no estará lleno hasta las cinco y media de la tarde, cuando se pondrá a los mandos del tractor Óscar de la Rosa para llevar las uvas hasta la bodega Divina Proporción.

La vendimia en la Denominación de Origen Toro arrancó el día 24 de agosto, unas semanas antes de lo habitual, aunque la recogida de la uva no se generalizó hasta mediados de septiembre. El director técnico del Consejo Regulador, Santiago Castro, calcula que la cosecha de uva rondará los 14 o 16 millones de kilos de uva. Es decir, será imposible alcanzar los 19,80 millones de media de los últimos diez años. Santiago Castro confirma que las bodegas están realizando una importante labor de selección para evitar que en los lagares entren algunas de las uvas ya pasificadas.

 

Vendimia en la DO Toro

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