Rubén Alonso | Chef de la Escuela Internacional de Cocina de Valladolid

 

De sobra es sabido por todos que desde hace tan solo unos pocos años las cosas están cambiando mucho en el panorama de la restauración y los modelos de negocio se han adaptado en muchos casos al mercado y han aparecido otras vías de desarrollo. Las nuevas generaciones de clientes de la restauración demandan cada día menos el primero, segundo y postre que nuestros padres nos han inculcado y muchos de los nuevos modelos son hoy llamados gastroespacios, gastrobares, restaurantes ‘fancy food’ o restaurantes fusión que vienen a engrosar más si cabe el extensísimo elenco de tipologías de restauración de las que disponemos en las grandes urbes.

Estos espacios dan un soplo de aire fresco a la vez que otorgan la oportunidad de emprender un negocio de restauración a muchas jóvenes promesas, en muchos casos cantera de nuestras escuelas de gastronomía, en un mercado en el que el restaurante tradicional no está al alcance de cualquiera. Por ello, no debemos de dejar ninguno de los agentes importantes de nuestro sector en el apoyo a estos emprendedores, quienes mediante la innovación ofrecen esta nueva oferta gastronómica.

A los nuevos conceptos de negocios de restauración se puede ir en pareja, con amigos o, por qué no, en familia. Se acude a disfrutar en muchos casos de recetas tradicionales, con guiños modernos, acompañadas de más o menos técnicas. Otras muchas veces, los ingredientes de nuestra tierra estarán fusionadas con productos de otras cocinas del mundo. Todo ello, junto con un buen servicio pero a la vez desenfadado, hará que estos gastroespacios tengan muchas posibilidades de éxito, incluso en ciudades hasta hace poco impensables.