La villa palentina dispone de múltiples alternativas para disfrutar de una visita en el fin de semana del Festival de Cine

 

Para muchos, Aguilar de Campoo, la villa galletera por excelencia, es también una de las puertas de entrada a la Montaña Palentina. En este caso, por su lado occidental. Una invitación al culebreo por entre algunos de los monumentos románicos más bellos de la península. Una buena excusas que puede llevarte a Aguilar este próximo puente de diciembre.

1 El FICA

El Festival Internacional de Cortometrajes de Aguilar de Campoo ya va por su 29ª edición. Este año se celebrará del 5 al 10 de diciembre y tiene prevista la exhibición de 21 obras en su Sección Oficial de Cortometrajes Nacionales. A estas, hay que sumar los 18 cortometrajes de la sección internacional rodados en 16 países. A fuerza de tesón y calidad, el festival ha conseguido abrirse un hueco en el panorama cinematográfico español. Información: aguilarfilmfestival.com.

2 De paseo por la villa

Aguilar conserva todavía seis de las siete puertas que tuvo. La de Reinosa, un arco del siglo XIV, puede ser, en este caso, el punto de partida de un paseo para descubrir el valioso legado que alberga su casco urbano.

Desde ella, enseguida pasamos ante el palacio de los Velarde, ejemplo de la arquitectura señorial montañesa que abundó en la villa. Casi enfrente se abre la calle Tobalina, que alcanza hasta la puerta del mismo nombre y en la que se localizan también buenas muestras de arquitectura civil montañesa. Del otro lado del arco queda el interesante Museo Ursi, con obras del escultor Ursicinio Martínez. La otra calle convergente en la puerta de Tobalina, que atraviesa lo que fuera la importante judería aguilarense, devuelve hacia el cogollo histórico a la altura del arco del palacio inacabado del marqués de Villatorre. Desde él, una calle que bordea la cabecera de la colegiata de San Miguel por su lado izquierdo conduce hasta la puerta del Hospital.

La colegiata se abre hacia el gran desahogo urbano que es la plaza de España, perfilada por la larga hilera de galerías acristaladas de aires cantábricos y amplios soportales. El máximo exponente del poder civil durante la Edad Media queda representado por el sólido palacio de los marqueses de Aguilar, a cuya larga fachada se asoman hasta once balcones y, cómo no, sus escudos señoriales. El poder eclesiástico lo representa la colegiata de San Miguel, con un bello retablo mayor renacentista.

En el lado opuesto al de la colegiata una calle muy corta asoma a las orillas del río y la puerta de la Cascajera. A esa vega se asoma también la oficina de turismo mientras el recorrido por Aguilar alcanza la pasarela que cruza el río a la altura del convento de Santa Clara.

De vuelta a la orilla izquierda del Pisuerga por el puente Mayor queda la puerta del Paseo Real. Una calle lleva hasta este arco del siglo XIV y, en el arranque de uno de los tramos mejor conservados de la muralla, comienza el paseo del Monasterio. Información: aguilardecampoo.com.

3 Monasterio, castillo y románico

Son tres hitos del patrimonio monumental de Aguilar de Campoo hasta los que habría que acercarse en cualquier momento de nuestra estancia. Del castillo no son muchas las piedras que quedan pero si una historia tan larga como hermosas son las vistas que ofrece tanto del conjunto urbano como del entorno paisajístico. A medio camino, entre el castillo y el monasterio, se ubica la ermita de Santa Cecilia, uno de los edificios más destacados del románico palentino. En su interior aguarda el asombro de sus capiteles, alguno de ellos tallados en la piedra caliza con la misma plasticidad que ofrece el barro.

El monasterio de Santa María la Real está en el inicio –sus orígenes medievales– de lo que hoy es Aguilar de Campoo. Sede de la Fundación Santa María la Real y el Centro de Estudios del Románico, acoge también el centro expositivo ROM, Románico y Territorio, ubicado en la sacristía y la iglesia. También se visita el claustro, construido al más puro estilo cisterciense, en el siglo XIII, y la sala capitular.

4 La cueva de los franceses

(a 16 kilómetros de Aguilar). Cualquier momento del año es bueno para darse un garbeo por las profundidades de la Tierra. De hecho, ahí abajo siempre vamos a encontrar las mismas condiciones de temperatura –10º– y humedad (en torno al 95%). El paseo habilitado por su interior, de unos 500 metros, nos enseña cómo se vienen produciendo los cambios en este páramo: gota a gota y desde hace unos 250 millones de año. La pista que conduce hasta la cueva finaliza en el mirador de Valcabado, un impresionante balcón sobre el valle cántabro de Valderredible. Información: tel. 659 94 99 98. Web: lacuevadelosfranceses.es.

5 Orar bajo tierra

(a 9 kilómetros de Aguilar). La ermita rupestre de Olleros de Pisuerga asombra tanto por sus dimensiones como por su antigüedad. Se sospecha que su origen pudiera estar en la asimilación para la nueva religión, por cristianos del siglo VIII, de un anterior santuario prehistórico. Información: tel. 619 155 681 / 979 122 385.

6 El embalse de Aguilar en bicicleta

Los amantes de las bicicletas todo terreno tienen una doble excusa para acercarse hasta el embalse de Aguilar: por un lado, contemplar la anómala estampa de algunos de los pueblos anegados durante la construcción del embalse despuntando sobre un fondo tan seco como hace años que no se veía; por otro, recorrer el circuito de 56 kilómetros diseñado por el presentador y deportista Jesús Calleja. La ruta, que lleva por título «Pedaleando por el románico palentino» enlaza por caminos y carretas secundarias 13 monumentos románicos en el entorno del embalse. os. El ‘track’ puede descargarse desde la página del presentador en la web Wikiloc.