Castilla y León se convierte en un modelo de inclusión para las personas con discapacidad, con la adquisición de cinco sillas Joëlette adaptadas para espacios naturales

 

El lago de Sanabria, en Zamora; la sierra de la Demanda, en Burgos; e incluso la Ruta del Duero, en Valladolid, ya están un poquito más cerca para las personas con discapacidad. Castilla y León aspira a convertirse en un modelo de senderismo adaptado para las personas con discapacidad.

La presencia en la Comunidad de cinco sillas Joëlette, vehículos de origen francés adaptados para que las personas con problemas de movilidad puedan acceder hasta los lugares más recónditos, permiten la inclusión en todo tipo de rutas, que no sobrepasen unas características muy técnicas en espacios naturales.

La Junta de Castilla y León, junto a la Federación de Montaña, su homóloga de Discapacitados y la ascociación Pronisa Ávila, adquirieron tres sillas el pasado mes de noviembre con el objetivo de potenciar esta práctica, que ya se ha desarrollado en provincias, como la burgalesa, en la Sierra de la Demanda; en León, en las montañas de Mampodre; o en Valladolid, en la Ruta del Duero.

La Comunidad se sitúa a la cabeza de esta práctica, junto a la Comunidad Canaria y el colectivo Montaña Para Todos, y la Federación de Montaña de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León (Fdmescyl) anuncia nuevas acciones para seguir trabajando en esta línea.

“A partir de primavera queremos implantar cursos de formación para técnicos de senderos, para que la homologación de estos lleve aparejada un distintivo de calidad de que esa ruta está adaptada para personas con dicapacidad”, afirma Javier González, presidente de Fdmescyl.

En la actualidad existen más de trescientos senderos homologados -que cumplen los requisitos de señalización y seguridad- en Castilla y León, aunque existen otro tipo de rutas naturales sin este distintivo que ya están acondicionadas para el acceso de sillas de ruedas, como por ejemplo la de los Árboles Centenarios, en la Sierra de Francia; la Vía Verde de Laciana, en León; La Fuentona de Muriel, en Soria; o el Mirador del Nervión, en Burgos.

La presencia de barras direccionales para personas con deficiencia visual también se han convertido en una práctica habitual en las rutas oficiales de la Federación de Montaña, incluso con cursos de formación; y en Pradoluengo (Burgos), el deportista ciego, Ricardo García ‘Barni’, con ascensiones a importantes montañas del planeta a sus espaldas, se ha convertido en un defensor de promover la montaña más accesible, empezando por su tierra.