Pastas Uko celebra en mayo las bodas de diamante de su nacimiento, con Raquel Cabeza al frente

Marco Alonso

Pronto se cumplirán 60 años del nacimiento de una empresa que ha endulzado la vida de generaciones a golpe de socorritos, lazos, hojaldres y una multitud de manjares creados en Cervera de Pisuerga.

Ya quedan pocos en la montaña que recuerden aquel 13 de mayo de 1958 en el que Cervera de Pisuerga asistió a a la apertura de la Cafetería Florida. Este establecimiento, que aún sigue abierto, fue el escenario sobre el que una jovencísima Raquel Cabeza sentó los cimientos de Pastas Uko, gracias a su pequeño obrador en el que trabajó durante cuatro años, hasta que “recibió la llamada de Dios” e ingresó en el Monasterio San Andrés para convertirte en religiosa.

En aquella época, el convento atravesaba por una complicada situación económica y la llegada de Raquel fue toda una bendición porque, gracias a la venta de sus dulces, el monasterio saneó sus cuentas en los cuatro años y medio que esta repostera fue también novicia. Una vez que la situación económica del monasterio mejoró, Raquel tuvo que salirse del convento para cuidar a su madre enferma, y esa desgracia fue la que le llevó de nuevo a trabajar en Cervera para sí misma y su familia.

La calidad del producto ha permitido a Uko seguir funcionando ahora, casi 60 años después de su fundación, y dar trabajo en la actualidad a una decena de personas. Atrás quedan aquellos tiempos en los que cincuenta empleados trabajaban para esta pequeña empresa. No obstante, esta pyme sigue siendo muy grande para un municipio como el de Cervera, en el que hay poco empleo y la despoblación es una enorme amenaza.

Raquel fue una pionera en un mundo en el que pocas eran las mujeres que decidían emprender. “A mí no me ha atado nunca nada. Siempre he sido libre gracias a mi familia”, apunta esta palentina que, a sus 85 años, sigue visitando a diario la fábrica que puso en marcha. Ya no es la jefa, son sus sobrinos Alejandro y Esther los que se encargan de la gerencia de la empresa, pero Raquel está segura de que pastas Uko seguirá endulzando la vida de las generaciones venideras.