Se trata de un plato sencillo, pero su confección y los pasos a la hora de elaborarlo pueden variar su resultado entre exitoso o simple

 

La palabra ensalada viene de la ‘herba salata’ que se consumía en el Imperio Romano a base de vegetales crudos aliñados con agua y sal. El aceite se añadió pronto, mejorando el sabor de las verduras. Finalmente, el vinagre y el limón aparecieron redondeando el plato y permitiendo una mayor durabilidad. La vinagreta había sido inventada.

1.- Al preparar una ensalada el primer paso es la higiene: lavar las verduras impecablemente y cortar la lechuga con las manos para evitar oxidación.

2.- Hoy en día tenemos a nuestro alcance un gran número de lechugas, es interesante combinarlas ya que cada una tiene diferente textura, sabor y nutrientes.

3.- Hay lechugas dulces y suaves como la llamada “Boston”. También está la crujiente, como la romana o la orejona; amargas, como la endivia, espinaca, radicchio o la escarola; y las especiadas, como la rúcula, la mostaza y berros

4.- El aderezo es tan importante como la ensalada misma, por ello este debes ser elegido cuidadosamente; esto es, si lleva quesos fuertes, el aderezo debe ser fuerte también, si lleva frutas, el aderezo debe de ser más ligero y ligeramente dulce.

5.- Si lleva pepino prohibidos el vinagre y el aceite. Prueba con limón, jugos o salsa de yogur…

6.- La proporción de una vinagreta es por un tanto de vinagre dos de aceite. La intensidad del sabor de la vinagreta o de la salsa usada, debe realzar el sabor de los ingredientes no para opacarlos.

7.- La ensalada se adereza justo en el momento de servir. No antes ya que la ensalada aderezada, pasado un rato “se desmaya”.