Colindante a Castilla y León, el Parque Natural de Somiedo es uno de los más bellos del norte del país y permite ver a este gran mamífero en libertad

 

Somiedo, con sus cinco ríos; Somiedo, con sus característicos lagos de origen glaciar; Somiedo, con sus cinco valles… El Parque Natural de Somiedo, colindante con Babia, en León, está considerado uno de los más bellos del norte de España. “Uno se puede perder siguiendo las huellas de los osos”, aseguran algunos de los vecinos de la Pola de Somiedo, centro neurálgico de la comarca del Principado de Asturias.

Al igual que Babia, se trata de una zona declarada como Reserva de la Biosfera. Parada obligada merecen los Lagos de Silencia, con amplias posibilidades para el senderismo, que se pueden estudiar con detenimiento en la web oficial del parque. Actividades valoradas como fáciles, medias y difíciles -para los más exigentes-.

Además de los propios vecinos de los valles, existen otros pobladores de las montañas del macizo occidental asturiano. Sí, casi el 50% de los osos pardos de la Cordillera Cantábrica habitan en este parque, con actividades recientes que permiten verles en libertad.

El rey del parque

Hasta el 30 de septiembre se puede observar a este mamífero a través del servicio Wild Watching, que cuenta con dos excursiones guiadas para la observación de oso pardo en el Parque Natural de Somiedo y/o en el Alto Sil (León), así como transporte en vehículo todoterreno y disponibilidad de material óptico.

Las excursiones estarán guiadas por guías cualificados con el experto asesoramiento de las patrullas de la Fundación Oso Pardo (FOP).

Por regla general, a finales del verano, el oso pardo cantábrico sale de la espesura de los bosques para alimentarse en la orla supraforestal, consumiendo arándanos, moras y avellanas, disponibles en abundancia en su hábitat natural durante estas fechas. Esto hace posible la observación del plantígrado cantábrico, especialmente durante las primeras y últimas horas del día.

La duración media de cada excursión estará en torno a las 4 horas, un tiempo que puede variar en función de la actividad diaria de los animales.