El periodista especializado José Peñín aconseja a los bodegueros que gasten más en viajes

 

El mismo convencimiento que muestra cuando se refiere a la calidad de los vinos españoles, «a la altura de otros grandes países productores como Francia, Italia, Alemania…», es el que José Peñín trasluce cuando afirma rotundo que los españoles «somos los peores vendedores del mundo». Mientras que un francés «preferiría quemar el ‘château’» antes de tirar precios, el bodeguero patrio «apenas acaba de hablar el comprador ya le está proponiendo que por cada diez cajas te regalo dos y además te hago un 10%».

«El valor de un vino está en la capacidad del vendedor de transmitir la calidad del mismo», argumenta. Otro detalle que apunta es que «las bodegas que hacen vinos ‘top’ y después hacen otro más barato, ese vino siempre es más caro que su igual de la competencia. ¿Por qué?, porque has creado un prestigio con el vino».

«Hemos alcanzado unas velocidades de vértigo en la mejora de las estructuras bodegueras, las más modernas de Europa. Hemos mejorado el viñedo. Tenemos una plantilla de jóvenes enólogos buenísimos. Solo nos falta saber vender y viajar. El español es poco dado a los idiomas y eso es un impedimento», disecciona el periodista, quien aconseja a las bodegas «que gasten menos en depósitos de acero y más en viajes».

Otro escollo está en la confusión que genera en el consumidor foráneo las estrategias de promoción que no aúnan la riqueza vinícola española bajo una marca de país. «Aquí cada uno va por su lado. Hay que crear músculo a través de la unión», subraya.

La Guía Peñín

José Peñín atendió a Degusta en una reciente visita que realizó a la localidad vallisoletana de Peñafiel para conocer el trabajo que realiza el viticultor y bodeguero peñafielense Alfredo Maestro Tejero. El de Alfredo es uno de esos proyectos en los que el creador de la guía de vinos más prestigiosa de España (la ‘Guía Peñín’) se centra ahora plenamente este leonés. Investiga estas singularidades que se salen de lo convencional, que más que ir contracorriente generan la suya propia, como es el caso de Maestro, del que dice que es de los «que trabajan con prácticas antiguas y tradicionales con un cerebro del siglo XXI».

Con las últimas luces de la jornada el leonés aceptó la invitación de Maestro y se desplazó a Moradillo de Roa (Burgos), donde quedó sorprendido del resultado del trabajo vecinal de recuperación del cotarro donde se asientan 157 bodegas tradicionales, un proyecto que ahora opta al II Premio de Arquitectura Richard H. Driehaus. En las entrañas del cotarro, en cuya cima se asienta la iglesia parroquial y el cementerio, en la bodega de las ánimas, Peñín degustó el vino albillo que, con la uva de todos los vecinos, han vuelto a elaborar este año –en un lagar restaurado- para recaudar fondos para la citada rehabilitación.

Además de la zona de bodegas, el prescriptor, acompañado del alcalde, Javier Arroyo, y otros colaboradores en el proyecto, como Inmaculada Badillo o Francisco Javier Camarero, visitó otro espectacular viejo lagar en fase de recuperación.