Es uno de los platos tradicionales de la gastronomía de León, y no falta en las cocinas de los restaurantes, sobre todo en la zona del Órbigo

 

Inés Santos |

La sopa de truchas es uno de los platos tradicionales de la gastronomía de la provincia de León, y no falta en las cocinas de los restaurantes, sobre todo en la zona del Órbigo. Es ahí donde Visi Alonso probó por primera vez este plato tan característico.

El recuerdo de toda la familia unida en la mesa, en Hospital de Órbigo, es posiblemente la razón por la cual esta leonesa, natural de San Millán de los Caballeros, le tiene tanto cariño a la sopa de truchas. Era un día para celebrar en el que sus padres le llevaron junto a sus cuatro hermanos a la localidad leonesa del Órbigo. Ahora no recuerda lo que celebraron, pero sí el sabor de la primera vez que degustó la sopa de truchas. Pocos días después, la curiosidad y el gusto por la cocina despertaron en ella, y le llevaron a preparar con su madre este tradicional plato tan arraigado en León.

«Al final, en la cocina todo es probar y buscar los sabores que más te gustan», defiende. Y así es como fue añadiendo y quitando ingredientes para llegar al plato que hoy prepara en su casa. En su familia, el picante es algo que nunca puede faltar en la mesa, ya que le da «alegría» a las comidas. Por ello, las guindillas son uno de los ingredientes que no se pueden sustituir.

Cuando se casó, su suegro era un gran aficionado a la pesca y cada vez que traía unas truchas, la familia se reunía en la mesa, aunque en esta ocasión era la compañía de su marido y sus hijos la que sustituía a sus padres y hermanos de su niñez.

La pasión por la cocina siguió en aumento y son numerosos los libros de recetas que posee, aunque reconoce que «ahora, con Internet, miro muchas cosas en el móvil». Y así, día tras día, sigue sorprendiendo en la mesa con nuevas recetas, con las que primero disfruta en la cocina y, luego, en el comedor con la familia.
Las sopas de truchas son uno de esos platos que provoca que el día se convierte en algo especial, ya que a ella le inundan los recuerdos de quien le enseñó y transmitió el gusto por los fogones.