Yolanda Martín, empresaria y cocinera de la casa rural Maryobeli de Cogeces del Monte, es una de las hosteleras más activas en las redes de Castilla y León

 

Sus bodas de plata lustran también el tiempo que Yolanda Martín lleva en hostelería, algo que como ella misma reconoce vive «no como un negocio sino como un servicio». «Vivo entregada más que nada a mi pueblo, vivo aquí por él, porque sea reconocido». Tanto, que la lleva a afirmar que «salgo a la puerta y digo: soy una tía privilegiada por estar donde estoy y vivir como vivo».

Hace 25 años se casó, con Modesto Herguedas, quien la echa una mano, alquilando «un bar de toda la vida. Hicimos una reformita y empezamos a trabajar lo típico en los pueblos: cuatro vinitos y poco más», explica Yolanda, quien está al frente de Maryobeli, un establecimiento rural ubicado en la localidad vallisoletana de Cogeces del Monte.

Bromea cuando recuerda cómo la presenta un amigo: «Dice que soy la directora gerente, lo cual me choca mogollón. La directora gerente pero soy la que friega, la que cocina, la que pone la mesa, la que barre y la que todo», sonríe, como hace siempre, pues no ahorra sonrisas nunca ni a nadie.

En el 92 arranca y 12 años después se traslada a su actual ubicación. De esta forma un merendero «que hicieron entre mi padre y mi marido, y que antes fue una vaquería de la familia de mi madre», lo reconvierte en un bar y posteriormente pone en marcha la casa rural y un restaurante para 12 comensales, el mismo número de personas que acoge su alojamiento distribuidas en cinco habitaciones dobles y dos individuales (la casa se alquila completa).

Gastronómicamente su cocina es tradicional, con un plato estrella como es el Bacalao a la Lupinia, llamado así en honor a su abuelo Lupinio; un plato mestizaje entre el al pilpil de la receta de un viejo amigo vasco y el toque de la receta familiar. Las legumbres tienen también un lugar de honor en sus fogones, con el mes de marzo volcado a ellas en Maryobeli, y la huerta propia les abastece con el propósito de tener una cocina sostenible.

El lechazo asado no puede faltar, y ahora también la paella. Sí, sí, una paella que formará parte de un libro donde se recogen las mejores de España, resultantes de un concurso de una reconocida marca de utensilios de cocina. Pollo de corral y las carrilleras, que se las quitan de las manos, se riegan con Ribera del Duero, el vino principal, aunque también hay un hueco para Rueda y Cigales con los que también se pueden degustar postres de los de toda la vida: torrijas, leche frita, flan de huevo y tarta de yema.

La tradición en los fogones no es obstáculo para ser muy activa en todo tipo de redes sociales, con blog (maryobelicocinandoparati.blogspot.com.es) y canal de YouTube propios, donde cuelga sus recetas. Toda esta siembra ha tenido su cosecha este año, generoso en reconocimientos, a base de «paciencia, de hacer horas», manteniendo la costumbre de los pueblos del timbre, porque «vengo de gente de mostrador», del ‘por si acaso’ como llamaban a «la tienda de mi madre». Su satisfacción está en atender a quien acude a su pueblo, y todo su agradecimiento a su familia que siempre la ha ayudado.