Existen diez reservas regionales de aprovechamiento cinegético en Castilla y León

 

Hay muchas formas de disfrutar de nuestros entornos naturales. Una de ellas es a tiros. Buscar presas y apretar el gatillo resulta una actividad apasionante para los miles de aficionados que practican el ancestral deporte de la caza. Una actividad, polémica en muchos ámbitos, que encuentra entre sus principales argumentos a favor la regulación de las poblaciones de las especies animales silvestres en aras a conseguir los equilibrios ecológicos necesarios para la supervivencia de los ecosistemas. También la riqueza que genera en los entornos donde se practica, en muchas ocasiones, pequeños núcleos de población propietarios de los terrenos que tienen en esta actividad su principal fuente de ingresos.

Las reservas de caza son áreas protegidas con el propósito de fomentar y conservar determinadas especies de la fauna silvestre, compaginando dicha finalidad con el ordenado aprovechamiento cinegético, tal y como recoge la legislación de Castilla y León.

En la comunidad hay diez Reservas Regionales de Caza, diez entornos naturales que destacan por sus valores ecológicos y paisajísticos. La forma de acercarse a disfrutar cada uno de ellos ya es cosa de cada cual.