Tresmano es una pequeña bodega situada en plena milla de oro de la Ribera del Duero vallisoletana

 

Tresmano es una pequeña bodega situada en plena milla de oro de la Ribera del Duero vallisoletana. El edificio vanguardista se asienta sobre una colina de Padilla de Duero, pedanía de Peñafiel, a “trasmano” o “tresmano” de la N-122, muy cerca del histórico yacimiento vacceo de Pintia, una necrópolis que tuvo su desarrollo entre los siglos IV y I antes de Cristo (a. C.) y donde se elaboraba y se bebía vino.

Esta bodega es el producto del cumplimiento de los sueños de tres personajes conocidos y reconocidos en el mundo del vino. El empresario mexicano de origen asturiano José Ramón Ruiz había soñado siempre con tener una bodega. El enólogo navarro Fernando Remírez de Ganuza, productor de grandes vinos en Rioja, valora “la pujanza” que ha alcanzado Ribera del Duero, después de haber comprado 14 hectáreas de viñas viejas en la localidad burgalesa de Olmedillo de Roa en 1997, con la mirada puesta en el el futuro “para elaborar un vino excepcional”.

Por su parte, Pedro Aibar, impulsor de la Denominación de Origen Somontano desde la bodega Viñas del Vero, fundador de una de las primera bodegas boutique españolas (Blecua) y con un proyecto familiar en la DO Campo de Borja (Pagos del Moncayo), “buscaba una zona potente para elaborar un gran vino”.