Un total de 250 profesionales de la gastronomía y el vino, más de 150 catas y medio centenar de alimentos recomendados dan forma a la constelación del suplemento gastronómico de El Norte de Castilla

 

Entre reservados y dicharacheros; chistosos y calmados; activos y tranquilos. Así se han descrito en estas páginas los protagonistas de la alta cocina de Castilla y León valorada, de momento, con una estrella Michelin en una decena de restaurantes repartidos por la comunidad. Pero hay posibilidades de crecer, así lo han manifestado chefs de la talla de Martín Berastegui o Ferrán Adriá, quienes han valorado la importancia de la huerta de la comunidad, así como el trabajo en la cocina que se está realizando en diferentes establecimientos.

Calquier excusa es buena para viajar por el universo gastronómico de Castilla y León. Eso es lo que ha hecho Degusta durante su primer año de existencia, surcar un universo culinario plagado de protagonistas y colmado de sabor. Muchos de esos actores han asumido los retos lanzados por Degusta, como el consejero delegado de Tempos Vega Sicilia, Pablo Álvarez, que cocinó para nosotros; el chef Javier Peña (Sibaritas Klub y La Candela), que preparó un desayuno surcando el cielo de Valladolid en el globo; y otros tres cocineros (Mesa Cero del Val) que elaboraron un menú con galletas.

También hemos vivido la cocina convertida en una sala de juegos. La masa –ya sea de harina o de chocolate– para elaborar ciento y una formas con las que soñar de la manera más dulce –o salada–.

Los fogones también han sido protagonistas para decenas de jóvenes chefs, que con talleres de comida saludable, de idiomas aplicados o tradicionales, con la Semana Santa o la Navidad, se han acercado a la gastronomía. Chocolate, galleta, flan… Cualquier receta es buena si termina con buen sabor tras un rato de juegos entre moldes, gorros y delantales.

 

Ellas, protagonistas

Son mujeres muy vinculadas a los sectores de la gastronomía y de la agroalimentación, pero que en la mayoría de las ocasiones no encuentran la visibilidad merecida. Eso, a pesar de que nuestras madres y abuelas marcaron las tendencias culinarias actuales, sin saberlo, porque ya no hay chef que rechace la tradición como base esencial de cualquier buena cocina. Que nadie pretenda preparar una esferificación si no tiene ni idea de sofreír una cebolla o elaborar un buen fondo de verduras, carne o pescado. En la mayoría de las labores del campo, como en la vendimia, pero también en la recogida de patatas, hortalizas y legumbres, las mujeres agachaban los riñones las primeras, antes y ahora.

Además, en las industrias agroalimentarias predominan las abuelas, madres, hijas y nietas. El mejor ejemplo es el de Loli Rejas que está al frente de un batallón de ellas en la planta de envasado del Palacio de Canedo (Bierzo, León).

Por todo ello, Degusta quiso abrir una ventana para dar una visión femenina de todo lo que rodea un mundo tan apasionante como el de la gastronomía. La pasión, los sentidos, el emprendimiento. Son agricultoras y ganaderas, productoras y artesanas, cocineras, hosteleras y sumilleres, bodegueras y empresarias… Ellas han protagonizado el primer año del suplemento y seguirán escribiendo sus páginas en el futuro.

 

Un patrimonio natural por exhibir

Sin la necesidad de un telescopio –ni siquiera uno utilitario–, el resplandor o el haz del bello patrimonio natural, cultural e histórico de Castilla y León nos ha cegado durante el primer año del Degusta. De quedarse embelesado con la creatividad artística de Mogarraz, en la Sierra de Francia salmantina y ese pueblo de los mil rostros; a sumergirse en los Picos de Europa, en el valle de Valdeón. De concentrar inconscientemente la mirada en los retratos de la villa serrana a recorrer la senda del Cares. ¡Cómo apartar la lente del telescopio con semejante maravilla! Sin embargo, no solo de sierras y valles vive el hombre, basta con recorrer Valladolid con ojos decimonónicos o dejar que la imaginación evoque tiempos de templarios y caballeros en torno a la Ermita de San Bartolomé, en el corazón del Cañón del Río Lobos.

Y si seguimos imaginando y queremos que la vista no sea en blanco y negro tras el incendio en los Arribes del Duero en Zamora, bastará ver la orografía creada por el Imperio Romano en la zona. También se le puede dejar el telescopio a los niños para que lo dirijan a Palencia, con planes para toda la familia. ¡Que no sea por soñar despierto en Castilla y León! Motivos no nos faltarán.