Dos senderos y rincones de León, con agua de fondo

 

Esta es la época del año en la que más apetece arrimarse al agua. Incluso, en muchas ocasiones, sumergirse en ella. Para esto último, y si nos van los chapuzones campestres, es decir, los que uno puede darse al margen del agua clorada de las piscinas, en Castilla y León tenemos hasta 27 zonas de baño controladas y autorizadas por las autoridades de Sanidad Ambiental de la Junta de Castilla y León declaradas, a día de hoy, aptas para este fin.

Son lugares, la mayor parte en el entorno de embalses y lagos, que cuentan con un mínimo acondicionamiento playero -papeleras, algún chiringuito o, en algunos casos, hasta socorristas-. Pero en ellos, lo que más se mira, es que la calidad de las aguas no atente contra la salud de los bañistas. Estas zonas de baño, que se establecen en áreas acotadas de ríos, lagos y embalses, están pensadas para que una actividad tan apetecible en esta época del año discurra sin mayores contratiempos, lejos de los lugares considerados peligrosos por la profundidad o corrientes que pudieran arrastrar a los bañistas.

En el listado concreto de zonas de baño autorizadas, que puede consultarse en la web saludcastillayleon.es, encontramos grandes embalses, como los de Aguilar de Campoo, Arija, Ricobayo, Linares o Cuerda del Pozo, con amplias playas arenosas que, en algunos casos, tienen poco que envidiar -o nada- a los arenales de costa. Entre los ríos, destaca el Órbigo, con un reguero de playas en localidades como Llamas de la Ribera, Cimanes del Tejar y Santa Cristina de la Polvorosa.

Pero también hay otras formas de disfrutar del agua. A veces basta con tenerla ahí. Caminar a su lado. Verla correr o saltar. Beberla o salpicarse con ella. Escucharla. Sentirla. Aquí os dejo dos ideas para disfrutarla en la provincia de León por si, de repente, os entra la necesidad de salir corriendo tras ella.