Los hay que prueban de todo; a los que le ‘chiflan’ los eventos; o los que aprovechan el viaje para conseguir una receta nueva

 

La gastronomía se ha convertido en uno de los principales reclamos turísticos para los viajeros nacionales que se mueven por España y para muchos de los millones de extranjeros que eligen nuestro país como destino. El rico y variado patrimonio gastronómico de Castilla y León, y del resto del país, es un importante factor que permite dar respuesta a aquellos turistas que buscan una experiencia más auténtica y cercana al territorio. A la hora de poder hablar de destinos gastronómicos ha contribuido de manera clara el hecho de que numerosos restaurantes españoles figuren en las listas de los mejores del mundo y el prestigio de los grandes chef, la fama internacional que han adquirido las tapas, así como las numerosas tradiciones y fiestas gastronómicas relacionadas con sus grandes vinos y otros productos, y los concursos.

Una prueba de que la gastronomía ha logrado tener un gran peso a la hora de decidir el destino es que la Feria Internacional de Turismo (Fitur), que tendrá hasta el 23 de enero en la Feria de Madrid (Ifema), apuesta cada vez más por las presentaciones de cocina en directo y las catas, y que entre los invitados de las distintas comunidades autónomas se encuentran los mejores chef . Y si se trata de gastronomía, también hay que tener en cuenta el vino y el llamado enoturismo. De hecho, el 18 de enero en Fitur se celebrará una jornada técnica sobre ‘El Futuro del Enoturismo: Innovación en Marca Destino, Diseño de Productos y Marketing’, organizado por la Asociación Española Enoturismo y el IEE Instituto del Enoturismo de España.

Un estudio publicado recientemente por Dinamiza Asesores, empresa especializada en el sector turístico con amplia experiencia en el ámbito del turismo gastronómico y el enoturismo, analiza el comportamiento, los hábitos, la demanda y las preferencias de aquellos turistas y visitantes que planifican sus viajes de forma parcial o total con el propósito de probar la cocina local o participar en actividades relacionadas con la gastronomía. En este último caso, sirven como referencias las múltiples fiestas de la vendimia de Castilla y León y citas como las de la matanza (la de El Burgo de Osma arranca a finales de enero en esta villa soriana).

1. Cosmopolita

Participantes en la Carrera Puerta de Muniellos. / LUIS LASTRAEs una mujer de entre 36 y 45 años que trabaja por cuenta ajena. Elige los destinos para probar los productos y los platos tradicionales de otras regiones.

 

2. Responsable

Participantes en la Carrera Puerta de Muniellos. / LUIS LASTRATiene entre 46 y 55 años y también es empleada. Está comprometido con la sostenibilidad y quiere conocer el proceso de elaboración de los productos.

 

3. Wine-Lover

Participantes en la Carrera Puerta de Muniellos. / LUIS LASTRASuele ser un hombre de entre 36 y 45 años. Viaja con amigos, visita bodegas, participan en catas y para él es un complemento indispensable la cocina.

 

4. Gourmet

Participantes en la Carrera Puerta de Muniellos. / LUIS LASTRAEs un hombre de entre 36 y 45 años. La gastronomía es la que decide sus destinos para vivir experiencias. Elige restaurantes de vanguardia y con distinciones.

 

5. Gourmand

Participantes en la Carrera Puerta de Muniellos. / LUIS LASTRATambién se le puede llamar tragaldabas. Es un hombre de entre 36 y 45 años, que entiende la gastronomía como un elemento de ocio y disfrute.

 

5. Foodie

Participantes en la Carrera Puerta de Muniellos. / LUIS LASTRAEs una mujer de entre 36 y 45 años, que está al día de las últimas tendencias gastronómicas, le gusta conocer nuevos restaurantes y participar en eventos.

 

7. Cocinilla

Participantes en la Carrera Puerta de Muniellos. / LUIS LASTRAEs una persona a la que le gusta cocinar, descubrir productos y probar nuevas recetas tradicionales. Sigue los programas de TV.

 

8. Sibarita

Participantes en la Carrera Puerta de Muniellos. / LUIS LASTRAHombre con formación técnica superior. Lleva un estilo de vida exclusivo y refinado en el que la gastronomía es decisiva.